PRIMERA PARTE: PRIMEROS VATICINIOS DE ISAÍAS CONTRA JUDÁ E ISRAEL (1-12).
SEGUNDA PARTE: ORÁCULOS CONTRA LAS NACIONES GENTILES (13-23).
TERCERA PARTE: APOCALIPSIS DE ISAÍAS (24-27).
CUARTA PARTE: JUICIO SOBRE SAMARÍA Y JERUSALÉN (28-35). APÉNDICE HISTÓRICO SOBRE LA INVASIÓN ASIRÍA (36-39).
QUINTA PARTE: ISRAEL, LIBRE DEL CAUTIVERIO BABILÓNICO (40-48).
SEXTA PARTE: ISRAEL, LIBERTADO POR EL SIERVO DE YAVÉ (49-66).
Vanidad del culto exterior sin la santidad interior
1 1Vsión que Isaías, hijo de Amós, tuvo acerca de Judá y Jerusalén, en tiempos de Ozías, Joatam, Ajaz y Ezequías, reyes de Judá.
2¡Oíd, cielos; escucha, tierra! ¡Que habla Yavé! Yo he criado hijos y los he engrandecido, y ellos se han rebelado contra mí.
3Conoce el buey a su dueño, y el asno el pesebre de su amo; pero Israel no entiende, mi pueblo no tiene conocimiento.
4¡Oh gente pecadora, pueblo cargado de iniquidad, raza malvada, de Israel, le han vuelto las espaldas.
5¿A qué castigaros todavía, si todavía os habréis de rebelar? Toda la cabeza está enferma; el corazón, todo malo. 6Desde la planta de los pies hasta la cabeza, no hay en él nada sano. Heridas, hinchazones, llagas podridas, ni curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite.
7Vuestra tierra está devastada, , vuestras ciudades quemadas; a vuestros ojos los extranjeros devoran vuestra tierra, asolada con asolación de enemigos.
8Ha quedado Sión como una cabaña de viña, como choza de melonar, como ciudad asolada.
9Si Yavé Sebaot no nos hubiera dejado un resto, seríamos ya como Sodoma, nos asemejaríamos a Gomorra.
10Oíd la palabra de Yavé, príncipes de Sodoma. Escucha la doctrina de nuestro Dios, pueblo de Gomorra.
11¿A mí qué la muchedumbre de vuestros sacrificios?, dice Yavé. Harto estoy de holocaustos de carneros, del sebo de vuestros bueyes cebados, no quiero sangre de toros ni de ovejas ni de machos cabríos. 12¿Quién os pide esto a vosotros, cuando venís a presentaros ante mí, hollando mis atrios?
13 No me traigáis más vanas ofrendas. El incienso me es abominable, neomenias, sábados, fiestas solemnes; las fiestas con crimen me son insoportables. 14Detesto vuestras neomenias y vuestras festividades me son pesadas, estoy cansado de soportarlas.
15Cuando alzáis vuestras manos, yo cierro mis ojos; cuando hacéis vuestras muchas plegarias, no escucho. Vuestras manos están llenas de sangre. 16Lavaos, limpiaos, quitad de ante mis ojos la iniquidad de vuestras acciones. Dejad de hacer el mal.
17Aprended a hacer el bien, buscad lo justo, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda.
Invitación a la conversión
18Venid y entendámonos, dice Yavé: Aunque vuestros pecados fuesen como la grana, quedarían como la nieve. Aunque fuesen rojos como la púrpura, vendrán a ser como lana blanca.
19Si vosotros queréis, si sois dóciles, comeréis los bienes de la tierra. 20Si no queréis y os rebeláis, seréis devorados por la espada. Lo dice la boca de Yavé.
21¿Cómo te has prostituido, ciudad fiel, llena de justicia? Antes habitaba en ella la justicia, ahora el homicidio. 22Tu plata se ha tornado escoria, tu vino puro se ha aguado. 23Tus príncipes son prevaricadores, compañeros de bandidos. Todos aman las dádivas y van tras los presentes, no hacen justicia al huérfano, ni tiene a ellos acceso la causa de la viuda.
24Por eso dice el Señor, Yavé Sebaot, el Fuerte de Israel: Voy a tomar venganza de mis enemigos, voy a pedir satisfacción a mis adversarios.
Castigo de los pecadores; salvación de un resto
25Y tenderé mi mano sobre ti, y purificaré en la hornaza tus escorias, y separaré el metal impuro. 28Y restituiré tus jueces como eran antes y a tus consejeros como al principio. Y te llamarán entonces ciudad dé justicia, ciudad fiel. 27Y Sión será redimida por la rectitud, y los conversos de ella, por la justicia.
28Los rebeldes, los pecadores, todos a una serán quebrantados; los desertores de Yavé serán aniquilados. 29Entonces se avergonzarán de los terebintos que tanto estiman, y de los bosques en que se deleitan, 30y serán como terebinto despojado de su follaje, y como jardín que carece de agua. 31Y su poderío será como estopa y su obra como centella, y arderán ambos juntamente, sin que nadie pueda apagar el fuego.
Escuchar el Capítulo 1
1 Este primer oráculo del profeta es uno de sus más elocuentes discursos, en que reprende la falsa devoción de Judá y nos declara a la vez cuál es la religión que a Dios agrada, la que sea reflejo de su santidad.(Volver a Lectura).
Gloria del Israel mesiánico
2 1Lo que vió Isaías, hijo de Amós, acerca de Judá y Jerusalén.
2Pero sucederá a lo postrero de los tiempos, que el monte de la casa de Yavé será confirmado por cabeza de los montes, y será ensalzado sobre los collados, y correrán a Él todas las gentes, 3y vendrán muchedumbres de pueblos, diciendo: Venid, subamos al monte de Yavé, a la casa del Dios de Jacob, y él nos enseñará sus caminos, y nosotros iremos por sus sendas, porque de Sión ha de salir la ley y de Jerusalén la palabra de Yavé. 4Él juzgará a las gentes y dictará sus leyes a numerosos pueblos, y de sus espadas harán rejas de arado, y de sus lanzas, hoces. No alzarán la espada gente contra gente, ni se ejercitarán en la guerra. 5Venid, ¡oh casa de Jacob!, y caminemos a la luz de Yavé.
6Pues ciertamente has rechazado a tu pueblo, a la casa de Jacob, por estar llena de adivinos y hechiceros, como los filisteos, y haber pactado con los extranjeros. 7Su tierra está llena de plata y de oro, sus tesoros no tienen fin, llena de caballos y carros sin número. 8Está su tierra llena de ídolos, se prosternan ante la obra de sus manos, ante lo que sus dedos fabricaron.
9Todo hombre será derribado, todo mortal humillado, no los perdonarás. 10Meteos en los escondrijos de las peñas, escondeos en el polvo,ante la presencia aterradora de Yavé, ante el fulgor de su majestad, cuando venga a castigar a la tierra. 11Entonces serán abatidas las altivas frentes de los hombres, será humillada la soberbia humana, y sólo Yavé será exaltado aquel día. 12Porque llegará el día de Yavé Sebaot, sobre todos los altivos y soberbios, sobre cuantos se ensalzan, para humillarlos; 13sobre los altos y erguidos cedros del Líbano, sobre las robustas encinas de Basán, 14sobre los montes soberbios y sobrelos altos collados, 15sobre las altas torres y sobre las fuertes murallas, 16sobre las naves de Tarsis y sobre todo lo bello a los ojos, 17y será abatida la altivez del hombre, y la soberbia humana humillada, 18y sólo Yavé se exaltará aquel día. y desaparecerán todos los ídolos.
18Meteos en los escondrijos de las peñas, escondeos en el polvo, ante la presencia aterradora de Yavé, ante el fulgor de su majestad, cuando venga a castigar a la tierra. 20Aquel día arrojará el hombre entre topos y murciélagos, sus ídolos de plata y sus ídolos de oro, que se hizo para adorarlos, 21y se meterá en las hendiduras de las peñas y en las cavernas de las rocas, ante la presencia aterradora de Yavé y ante el fulgor de su majestad, cuando venga a castigar a la tierra. 22Cesad de apoyaros sobre el hombre, cuya vida es un soplo. ¿Qué estima podéis tener de él?
Escuchar el Capítulo 2
2 Justifica la transposición de este hermoso oráculo mesiánico la regla general que veremos observada en nuestro profeta y en los demás, de dar las esperanzas mesiánicas después de las amenazas y los castigos. Jerusalén es constituida foco de luz. centro de la religión divina, y las naciones atraídas hacia ella, corren deseosas de disfrutar de tanta dicha en la paz de Yavé. que será el Rey y Juez de todos.(Volver a Lectura).
Castigo de Judá
3 1Porque he aquí que el Señor Yavé Sebaot quitará a Jerusalén y a Judá todo apoyo y sostén, el sostén del pan y el sostén del agua, 2el guerrero, el hombre de armas, el juez, el profeta, el adivino y el anciano, 3el jefe de cincuenta, el grande y el consejero, el mago y el hechicero. 4Y les dará mozos por príncipes, y reinará sobre ellos el capricho, 5y las gentes se revolverán los unos contra los otros, cada uno contra su vecino, y el mozo se alzará contra el anciano, y el villano contra el noble. 6Y se echarán unos sobre otros, sobre su vecino, diciéndole: Tienes un manto en la casa de tu padre; ven y sé nuestro jefe, y toma en tus manos esta ruina. 7Y el otro aquel día les responderá: No soy médico yo, y en mi casa no hay ni pan ni vestido, no quiero ser jefe del pueblo.
8Sí, Jerusalén está al borde de la ruina, y caerá Judá, porque sus palabras y sus obras todas son contra Yavé, para irritar los ojos de su majestad. 9Sus frentes dan testimonio contra ellos, pues llevan como Sodoma sus pecados a la vista, no los disimulan. ¡Ay de ellos, que se acarrean su propia ruina! 10Bienaventurado el justo, porque habrá bien, comerá el fruto de sus obras. 11¡Ay del impío!, porque habrá mal, recibirá el pago de las obras de sus manos.
12Mi pueblo está oprimido por caprichosos, y se han apoderado de él exactores. Pueblo mío, los que te guían te descarrían, han torcido el camino por que ibas.
13Yavé está en pie para acusar, se alza para juzgar a los pueblos. 14Yavé vendrá a juicio contra los ancianos y los jefes de su pueblo, porque habéis devorado la viña, y los despojos del pobre llenan vuestras casas. 15Porque habéis aplastado a mi pueblo, y habéis machacado el rostro de los pobres, dice el Señor, Yavé Sebaot.
16Dice Yavé: Ya que tan orgullosas son las hijas de Sión, que van con la cabeza erguida y mirando con desvergüenza, pisando como si bailaran, y haciendo sonar las ajorcas de sus pies, 17el Señor afeitará la cabeza de las hijas de Sión, y decalvará Yavé sus frentes. 18Aquel día quitará el Señor todos sus atavíos, 19ajorcas, redecillas y lunetas, collares, pendientes, brazaletes, 20cofias, cadenillas, cinturones, pomos de olor y amuletos, 21anillos, arillos, 22vestidos preciosos, túnicas, mantos, bolsitos, 23espejos, velos, tiaras y mantillas. 24Y en vez de perfumes, habrá hediondez; y en vez de cinturón, un cordel; y en vez de trenzas, calvicie; y en vez de vestido suntuoso, saco; y en vez de hermosura, vergüenza. 25Y los hombres caerán a la espada y sus fuertes en la batalla. 26Sus puertas se entristecerán y gemirán, y ella se sentará en tierra, desolada.
Escuchar el Capítulo 3
Gloria del resto salvado
4 1En aquel día, siete mujeres echarán mano a un hombre, diciendo: Comeremos de nuestro pan, nos vestiremos con nuestras ropas, pero que podamos llevar tu nombre, quita nuestro oprobio. 2En aquel día será el renuevo de Yavé gloria y ornato, y el fruto de la tierra, grandeza y honra de los que de Israel quedaren.
3Y los restos de Sión y los sobrevivientes de Jerusalén serán llamados santos, y todos los hombres inscritos entre los naturales de Jerusalén, 4cuando lave el Señor la inmundicia de los hijos de Sión, y limpie en Jerusalén las manchas de sangre, al viento de la justicia, al viento de la devastación; 5cuando venga Yavé sobre todo el monte de Sión, y sobre los lugares de sus asambleas, en nube y humo de día, y en resplandor de fuego y llama de noche; y habrá protección sobre toda gloria, 6y tabernáculo para proteger contra el calor del día, y para refugio y abrigo contra el turbión y el aguacero.
Escuchar el Capítulo 4
2 Después de vaticinar la devastación espantosa de Judá y Jerusalén, en castigo de sus injusticias y de su orgullo, acaba prometiendo días gloriosos de restauración para el pequeño resto, que recibirá la gracia del Señor después de haber escapado de la justicia vengadora.(Volver a Lectura).
La parábola de la viña
5 1Voy a cantar a mi amado el canto de la viña de sus amores: Tenía mi amado una viña en un fértil recuesto. 2La cavó, la descantó y la plantó de vides selectas. Edificó en medio de ella una torre, e hizo en ella un lagar, esperando que le daría uvas, pero le dió agrazones. 3Ahora, pues, vecinos de Jerusalén, juzgad entre mí y mi viña. 4¿Qué más podía yo hacer por mi viña que no le hiciera? ¿Cómo, esperando que diese uvas, dio agrazones?
5Voy, pues, a deciros ahora lo que haré de mi viña: Destruiré su algarrada, y será ramoneada. Derribaré su cerca, y será hollada. 6Quedará desierta, no será podada ni cavada, crecerán en ella los cardos y las zarzas, y aun mandaré a las nubes que no lluevan sobre ella. 7Pues bien, la viña de Yavé Sebaot es la casa de Israel, y los hombres de Judá son su amado plantío. Esperaba de ellos juicio, pero sólo hubo sangre vertida; justicia, pero sólo rebeliones.
Amenazas contra los perversos
8¡Ay de los que añaden casas a casas, de los que juntan campos y campos, hasta acabar el término, siendo los únicos propietarios en medio de la tierra! 9A mis oídos ha llegado de parte de Yavé Sebaot, que las muchas casas serán asoladas; las grandes y magníficas quedarán sin moradores. 10Y diez yugadas de viña sólo producirán un bat, y un jomer de simiente sólo dará un efá.
14Por eso el sepulcro ensanchará su seno, y abrirá su boca sin medida. 15Y el hombre será humillado, y abatidos los varones, y bajados los ojos altivos. 16Y Yavé Sebaot ensalzado en el juicio, y el Dios Santo santificado en la justicia. 17Ovejas pacerán allí como en su pastizal y extranjeros devorarán las destruidas posesiones de los ricos!
18¡Ay de los que se arrastran el castigo con cuerdas de vanidad, y las penas del pecado como con coyundas de carro! 19¡Ay de los que dicen: Que venga pronto, que se dé prisa, que veamos la obra de sus manos, que venga, pues, y de una vez acabe su plan el Santo de Israel, y lo veamos nosotros!
20¡Ay de los que al mal llaman bien, que de la luz hacen tinieblas y de las tinieblas luz, y dan lo amargo por dulce y lo dulce por amargo!21¡Ay de los que son sabios a sus ojos, y son prudentes delante de sí mismos! 22¡Ay de los que son valientes para beber vino, y fuertes para mezclar licores; 23de los que por cohechodan por justo al impío, y quitan al justo su justicia!
24Por eso, como la lengua del fuego devora el rastrojo, y como se consume en la llama la hierba seca, su raíz se tornará podredumbre, y su flor será arrebatada como el polvo. Porque han rechazado la ley de Yavé Sebaot, y han despreciado la palabra del Santo de Israel. 25Por eso se ha encendido la cólera de Yavé contra su pueblo, y ha tendido contra él su mano, y le ha herido; y tiemblan los montes, y yacen los cadáveres en medio de los caminos, como estiércol. Mas con todo esto no se ha aplacadola cólera, su mano queda tendida.
26Alzará pendón a gente lejana, y llamará silbando a los del cabo de la tierra, que vendrán pronto y velozmente. 27No hay entre ellos cansado ni vacilante, ni dormido ni somnoliento, 28no se quitan de sus lomos el cinturón, ni se desatan la correa de los zapatos. Sus flechas son agudas, y tensos sus arcos. Los cascos de sus caballos son de pedernal, y las ruedas de sus carros un torbellino, 29su bramido es de león; ruge como cachorro de león, gruñe y arrebata la presa, y se la lleva, sin que nadie pueda quitársela. 30Habrá aquel día un bramar contra ellos, como bramido del mar, mirará a la tierra y no habrá sino tiniebla y angustia, se oscurecerá la luz en los cielos.
Escuchar el Capítulo 5
Vocación de Isaías al ministerio profético
6 1El año de la muerte del rey Ozías vi al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus haldas henchían el templo. 2Había ante él serafines, que cada uno tenía seis alas; con dos se cubrían el rostro, con dos se cubrían los pies, 3y con las otras dos volaban, y los unos a los otros se gritaban y se respondían: ¡Santo, Santo, Santo, Yavé Sebaot! ¡Está la tierra toda llena de su gloria!
4A estas voces temblaron las puertas en sus quicios, 5y la casa se llenó de humo. Yo me dije: «¡Ay de mí, perdido soy!, pues siendo un hombre de impuros labios, que habita en medio de un pueblo de labios impuros, he visto con mis ojos al Rey, Yavé Sebaot».
6Pero uno de los serafines voló hacia mí, teniendo en sus manos un carbón encendido, que con las tenazas tomó del altar, 7y tocando con él mi boca, dijo: Mira, esto ha tocado tus labios, tu culpa ha sido quitada y borrado tu pecado.
8Y oí la voz del Señor, que decía: «¿A quién enviaré, y quién irá de nuestra parte?» Y yo le dije: Heme aquí, envíame a mí. 9Y él me dijo: Ve y di a ese pueblo: Oíd y no entendáis, 10ved y no conozcáis. Endurece el corazón de ese pueblo, tapa sus oídos, cierra sus ojos. Que no vea con sus ojos ni oiga con sus oídos, ni entienda su corazón, y no sea curado de nuevo. 11Y yo dije: ¿Hasta cuándo, Señor? Y él respondió: Hasta que las ciudades queden asoladas y sin habitantes, y las casas sin moradores, y la tierra hecha un desierto. 12Hasta que Yavé arroje lejos a los hombres, y sea grande la desolación en la tierra. 13Si quedare un décimo, será también para el fuego, como la encina o el terebinto cuyo tronco se abate.
Escuchar el Capítulo 6
1 Este capítulo nos cuenta la vocación de Isaías. el mismo año en que murió el rey Ozías, fecha que no podemos fijar. Yavé se revela a su profeta como el Dios de la santidad, que, por lo mismo, la exige de su pueblo. «Sed santos, que yo soy santo, Yavé. vuestro Dios», se repite muchas veces en el Levítico. Precisamente porque el pueblo no la tiene ni parece estar dispuesto a procurársela, por esto el Señor le amenaza con una completa devastación. Los versículos 9 y 10 deben mirarse como una figura de permisión. El Señor, como hastiado de su pueblo, envía a un profeta a endurecer al pueblo en el mal, no porque sea éste su intento al enviar a Isaías, sino porque va a ser el resultado del ministerio de éste, a causa de las malas disposiciones del pueblo.(Volver a Lectura).
Isaías y Ajaz
7 1Sucedió en tiempo de Ajaz, hijo de Joatam, hijo de Ozías, rey de Judá, que Rasín, rey de Siria, y Pecaj, rey de Israel, subieron contra Jerusalén para combatirla, pero no pudieron tomarla. 2Y tuvo noticia la casa de David de que Siria y Efraím se habían confederado, y tembló su corazón y el corazón del pueblo, como tiemblan los árboles del monte a impulsos del viento.
3Entonces dijo Yavé a Isaías: Sal luego al encuentro de Ajaz, tú y tu hijo Sear-Jasub, al cabo del acueducto de la piscina superior, 4camino del campo del batanero, y dile: Ponte en guardia, está tranquilo, no temas nada y ten firme corazón ante esos dos cabos de tizones humeantes, el furor de Rasín, el sirio, y del hijo de Romelia. 5Ya que la Siria ha resuelto tu ruina, con Efraím y el hijo de Romelia, diciendo: 6Marchemos contra Judá, apoderémonos de él, enseñoreémonos de él y démosle por rey el hijo de Tabel.
7He aquí lo que dice el Señor, Yavé: Eso no se logrará, ni será así, 8porque la cabeza de Siria es Damasco, y la cabeza de Damasco, Rasín, 9y la cabeza de Efraím es Samaría, y la cabeza de Samaría el hijo de Romelia. Y si no tuviereis fe, no permaneceréis.
10Y dijo además Isaías a Ajaz: 11Pide a Yavé tu Dios, una señal, o de abajo en lo profundo, o de arriba en lo alto.
12Y contestó Ajaz: No la pediré, no quiero tentar a Yavé. 13Entonces dijo Isaías: Oye, pues, casa de David. ¿Os es poco todavía molestar a los hombres, que molestáis también a mi Dios? 14El Señor mismo os dará por eso la señal: He aquí que la Virgen grávida está dando a luz un hijo y le llama Emmanuel. 15Y se alimentará de leche y miel, hasta que sepa desechar lo malo y elegir lo bueno. 16Pues antes que el niño sepa desechar lo malo y elegir lo bueno, la tierra por la cual temes de esos dos reyes será devastada. 17Hará venir Yavé sobre ti, sobre tu pueblo y sobre la casa de tu padre, días cuales nunca vinieron desde que Efraím se separó de Judá. 18Y en esos días silbará Yavé a la mosca que está en los cabos del río de Egipto, y a la abeja que está en la tierra de Asíria, 19y vendrán y se abatirán en masa sobre valles y torrentes, y sobre los huecos de las rocas y sobre los zarzales y sobre los matorrales todos. 20En esos días afeitará el Señor con navaja alquilada del lado de allá del río, y rasurará las cabezas, los pelos del cuerpo, y quitará la barba.
21En aquel día tendrá uno una vaca y dos ovejas, 22y por la gran cantidad de leche que darán, comerá mantequilla, pues de mantequilla y miel se alimentarán todos los que quedaren en la tierra. 23Y el lugar donde había mil viñas por valor de mil siclos de plata, 24se cubrirá de cardos y de zarzas. Y se entrará allá con arco y saetas, pues toda la tierra será espinas y cardos. 25Y a los montes que se cavaban y escardaban no se irá ya, por temor de las espinas y los cardos, quedarán para pasto de bueyes y para ser pisoteados por el ganado.
Escuchar el Capítulo 7
1 Los capítulos 7 a 13 forman el llamado Libro del Emmanuel, en el cual la amable figura del Niño aparece enlazada con la invasión asiría, que amenaza a Judá y que traerá la devastación tantas veces anunciada.(Volver a Lectura).
14 Las dificultades de este vaticinio han sido sentidas desde antiguo, por la unión con que aparece ligado a la devastación asiría. Para darnos cuenta del lenguaje del profeta, habremos de suponer que habría tenido de Dios una muy alta revelación de Emmanuel, la cual le dejó tan impresionado, que no podía apartar el pensamiento de ella. Así, al anunciar la inminencia de la invasión asiría, toma por señal el mismo Niño, que si entonces naciera, antes de llegar a los años de la discreción, no tendría para alimentarse más que leche y miel. Estas abundarán mucho, porque toda la tierra devastada será pastizal para los ganados.(Volver a Lectura).
La destrucción de Samaría y de Damasco
8 1Dijome Yavé: Toma una tabla grande, y escribe en ella 2con grandes caracteres: A Maher-solaljas-baz. Y tómame dos testigos fieles, Urías, el sacerdote, y Zacarías, hijo de Jaberequías. 3Acérquéme a la profetisa, que concibió y parió un hijo, y Yavé me dijo: Llámale Mahersolal-jas-baz, 4porque antes que el niño sepa decir «padre mío, madre mía», las riquezas de Damasco y el botín de Samaría serán llevados por el rey de Asiria.
La invasión de Judá por los asirios
5Y me habló de nuevo Yavé, y me dijo: 6Por haber despreciado este pueblo las aguas de Siloé, que corren mansamente, y haber temblado ante Rasín y el hijo de Romelia, 7va a traer contra él el Señor aguas de ríos caudalosos e impetuosos; al rey de Asiria, con todo su poder, que saltará todos sus diques y se desbordará por todas las riberas, 8y llegando hasta Judá, le inundará y le cubrirá, llegándole el agua hasta elcuello. Y tendiendo sus brazos, cubrirá toda la tierra, ¡oh Emmanuel!
9Aprended, pueblos, que seréis quebrantados; oíd, todos vosotros, los de lejanas tierras. Armaos, que vais a ser quebrantados; apercibíos, que seréis quebrantados.
10Trazad planes, que serán deshechos; haced proyectos, que no se lograrán. Porque está Dios con nosotros.
11Así me ha hablado Yavé, mientras se apoderaba de mí su mano, y me advertía que no siguiese el camino de este pueblo. Me dijo: 12No llaméis conjuración a lo que este pueblo llama conjuración. No tengáis miedo ni temor de lo que él teme, 13a Yavé Sebaot habéis de santificar, de Él habéis de temer, de Él tened miedo. 14El será piedra de escándalo y piedra de tropiezo para las dos casas de Israel, lazo y red para los habitantes de Jerusalén. 15Y muchos de ellos tropezarán, caerán, y serán quebrantados, y se enredarán en el lazo y quedarán cogidos.
16Guardaré el testimonio, sellaré esta enseñanza para mis discípulos, 17y esperaré a Yavé, que oculta su rostro a la casa de Jacob. En Él esperaré. 18Henos aquí a mí y a mis dos hijos, que me dió Yavé, como señales y presagios en Israel, de parte de Yavé Sebaot, que mora en el monte de Sión. 19Y todavía os dirán sin embargo: Consultad a los evocadores y a los adivinos, que murmuran y susurran: ¿No debe un pueblo consultar a sus dioses y a sus muertos, 20sobre la suerte de los vivos, para conocimiento y testimonio? Seguramente eso es lo que os dirán.
Noche sin aurora, 21tribulación y hambre invadirán la tierra, y enfurecidos por el hambre maldecirán a su rey y a su Dios. 22Alzarán sus ojos arriba, luego mirarán a la tierra, pero sólo angustia y tinieblas, oscuridad y tribulación. Mas se pasará la noche, 23y no habrá ya tinieblas para el pueblo que andaba en angustia.
Como al principio cubrió de oprobio a la tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí, a lo último llenará de gloria el camino del mar y la otra ribera del Jordán, la Galilea de las gentes.
Escuchar el Capítulo 8
23 Conquistada Damasco (732), Teglatfalasar devastó el norte del reino de Samaría, devastación que el profeta nos pinta como una tormenta, a la que sucederá la luz, que traerá el maravilloso vastago de David, a quien nos retrata con manifiestos rasgos divinos. Los versículos 5,26-30 que nes describen la invasión con la imagen de una tormenta podrían ser la introducción a este vaticinio.(Volver a Lectura).
Después del castigo, Israel será liberado por el Rey Mesías
9 1El pueblo que andaba en tinieblas vió una luz grande; sobre los que habitaban en la tierra de sombras de muerte resplandeció una brillante luz. 2Multiplicaste la alegría, has hecho grande el júbilo, y se gozan ante ti, como se gozan los que recogen la mies, como se alegran los que se reparten la presa. 3Rompiste el yugo que pesaba sobre ellos, el dogal que oprimía su cuello, la vara del exactor, como en el día de Madián. 4Y han sido echados al fuego, y devorados por las llamas, los zapatos jactanciosos del guerrero y el manto manchado de sangre. 5Porque nos ha nacido un niño, nos ha sido dado un hijo, que tiene sobre su hombro la soberanía, y que se llamará Maravilloso consejero, Dios fuerte, Padre sempiterno, Príncipe de la paz, 6para dilatar el imperio y para una paz ilimitada, sobre el trono de David y sobre su reino, para afirmarlo y consolidarlo en el derecho y la justicia, desde ahora para siempre jamás. El celo de Yavé Sebaot hará esto.
El castigo de los perversos
7El Señor ha mandado palabra para Jacob, que ha caído en Israel, 8y llegará a conocimiento de todo el pueblo, de Efraím y de los habitantes de
Samaría. Los que en su soberbia y en su dureza de corazón se decían: 9Han caído los ladrillos, pero edificaremos con sillares; han sido cortados los sicómoros, pero en su lugar pondremos cedros. 10Yavé fortalecerá contra ellos a sus enemigos, al ejército de sus enemigos. 11La Siria al este, y los filisteos al oeste, que a boca llena devorarán a Israel. Ni con todo esto se aplacará su ira, antes erguirá todavía tendida su mano.
12Pero el pueblo no se ha vuelto al que le hería, no ha buscado a Yavé Sebaot; 13y Yavé cortará de Israel la cabeza y la cola, el ramo y la caña en un mismo día. 14Los ancianos, los grandes: he ahí la cabeza; el profeta, doctor de mentiras: he ahí la cola. 15Porque los que guían al pueblo se descarrían, y los guiados van perdidos. 16Por eso el Señor no se complace en sus mancebos, ni tiene piedad de sus huérfanos y sus viudas. Porque todos son impíos y malvados, y toda boca dice despropósitos. Ni con esto se aplaca su ira, antes seguirá todavía tendida su mano.
17Porque la iniquidad se ha encendido como fuego, que devora cardos y zarzas, y consume la maleza del bosque, subiendo el humo en remolinos. 18Por el furor de Yavé Sebaot se abrasará la tierra, y el pueblo será presa del fuego. 19Despedazan a derecha, y se quedan con hambre; devoran a izquierda, y no se sacian. 20Cada cual devora a su prójimo, y nadie se apiada de su hermano. Manasés contra Efraím, Efraím contra Manasés, y ambos a dos contra Judá. Ni con todo esto se aplaca su ira, antes seguirá todavía tendida su mano.
Escuchar el Capítulo 9
10 1¡Ay de los que dan leyes inicuas y prescripciones tiránicas, 2para apartar del tribunal a los pobres, y conculcar el derecho de los desvalidos, para despojar a las viudas, y robar a los huérfanos. 3¿Qué haréis el día de la visitación, del huracán que viene de lejos? ¿A quién os acogeréis, para que os proteja? ¿Qué será de vuestros tesoros? 4De no ir curvados entre los cautivos, habrán caído entre los muertos. Ni con todo esto se aplaca la ira de Yavé, antes seguirá todavía tendida su mano.
El reino de Asíria será destruido
5¡Ay de ti, Asur, vara de mi cólera, bastón de mi furor! 6Yo le mandé contra una gente impía, le envié contra el pueblo objeto de mi furor, para que saquease e hiciera de él su botín, y le pisase como se pisa el polvo de las calles, 7pero él no tuvo los mismos designios, no eran éstos los pensamientos de su corazón. Su deseo era desarraigar, exterminar pueblos en gran número. 8Porque él dice: Reyes son todos mis príncipes. 9¿No ha sido esa la suerte de Calno, la de Carquemis, la de Ibamot, no ha sido la de Arpad y la de Samaría, la misma de Damasco? 10Así se apoderó mi mano de reinos de ídolos, más en número que los de Jerusalén y Samaría. 11¿No podré hacer con Jerusalén y sus ídolos lo que hice con Samaria y los suyos? 12Pero sucederá, que cuando el Señor haya realizado toda su obra sobre el monte de Sión y Jerusalén, castigará el Señor al rey de Asíria, por el orgullo de su corazón y sus insolentes palabras. 13El dice: Con la fuerza de mi brazo he hecho eso, con mi sabiduría y mi prudencia, y borré las fronteras de los pueblos, y saqueé sus tesoros, y, todopoderoso, derribé a los que se sentaban en los tronos. 14Mi mano ha cogido la riqueza de los pueblos, como se coge un nido; como quien se apodera de huevos abandonados, me he apoderado yo de la tierra toda. Y nadie sacudió las alas, ni abrió el pico, ni dió un chillido. 15¿Se ensoberbece el hacha contra el que la maneja, la sierra contra el que la mueve? Como si la vara dirigiera al que la levanta, o el bastón al que lo lleva. 18Mas por eso el Señor, Yavé Sebaot, herirá de flaqueza ese cuerpo tan robusto. Y debajo de su gloria encenderá un fuego, como fuego de incendio. 17Y la luz de Israel se convertirá en fuego, y su Santo en llama, para quemar y devorar en un solo día sus cardos y sus espinas.
18Y la hermosura de su bosque y de su vergel quedará del todo destruida, 19y los árboles que de su selva queden serán tan pocos, que un niño podrá contarlos.
Israel será liberado
20En aquel día el resto de Israel y los sobrevivientes de la casa de Jacob no se apoyarán ya sobre el que los hirió, sino que se apoyarán con fidelidad en Yavé, el Santo de Israel. 21Volverá un resto, un resto de Jacob, al Dios fuerte. 22Porque aunque fué tu pueblo, Israel, tan numeroso como las arenas del mar, sólo un resto volverá. Decretada está la destrucción, que acarreará la justicia, 23y este decreto de destrucción lo ejecutará el Señor, Yavé Sebaot, en toda la tierra. Por eso dice el Señor, Yavé Sebaot:
24Pueblo mío, que habitas en Sión, no temas que Asur te hiera con la vara y alce contra ti su bastón, como el Egipto. 25Dentro de poco tiempo, dentro de muy poco, mi cólera llegará al fin, y mi furor los destruirá. 27Yavé Sebaot alzará contra ellos el azote, como cuando hirió a Madián en la roca de Horeb, y el mar con su báculo, como lo levantó un día contra Egipto; 27y en ese día se quitará su peso de sobre tus espaldas y su yugo de sobre tu cuello.
Inminencia de la invasión
28Ya avanza del lado de Rimón, ha llegado a Ayot; pasa por Magrón, y deja en Miqmas su impedimenta. 29Han pasado el desfiladero, y durante la noche han acampado en Gueba. 30Rama está temblando, Gaba de Saúl está en fuga; lanza gritos, hija de Galim, escucha, Lais, respóndele, Anatot. 31Madmena huye, los habitantes de Gabim han escapado. 32Hoy todavía hace alto en Nob, y alza su mano contra el monte de la hija de Sión, contra el monte de Jerusalén.
33He aquí que Yavé Sebaot desgajará con fuerza las ramas, las cimeras serán cortadas, y las altas abatidas. 34La madera del bosque será cortada a hierro, y echados a tierra los cedros del Líbano.
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El reino del Mesías, reino de paz y universal
11 1Y brotará una vara del tronco de Jesé, y retoñará de sus raíces un vástago. 2Sobre el que reposará el espíritu de Yavé, espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de fortaleza, espíritu de entendimiento y de temor de Yavé. 3Y pronunciará sus decretos en el temor de Yavé. No juzgará por la vista de ojos, ni argüirá por oidas de oídos, 4sino que juzgará en justicia al pobre, y en equidad a los humildes de la tierra. Y herirá al tirano con los decretos de su boca, y con su aliento matará al impío. 5La justicia será el cinturón de sus lomos, y la fidelidad el ceñidor de su cintura. 6Habitará el lobo con el cordero, y el leopardo se acostará con el cabrito, y comerán juntos el becerro y el león, y un niño pequeño los llevará. 7La vaca pacerá con la osa, y sus crías se echarán juntas, y el león, como el buey, comerá paja. 8El niño de teta jugará junto a la hura del áspid, y el recién destetado meterá la mano en la caverna del basilisco. 9No habrá más ya daño ni destrucción en todo mi monte santo, porque estará llena la tierra del conocimiento de Yavé, como llenan las aguas el mar.
10En aquel día el renuevo de la raíz de Jesé se alzará como estandarte para los pueblos. Y le buscarán las gentes, y será gloriosa su morada. 11En aquel día, de nuevo la mano del Señor redimirá al resto de su pueblo, a lo que reste de Asur y de Egipto, de Patros, de Cus, de Elam, de Senaar, de Hamat y de las islas del mar. 12Alzará su estandarte para las naciones, y reunirá a los dispersos de Israel, y juntará a los dispersos de Judá, de los cuatro confines de la tierra; y ya Judá no será más enemigo de Efraím. 13Y cesará la envidia de Efraím, y serán destruídos los enemigos de Judá. Y no envidiará ya más Efraím a Judá, y Judá no será más enemigo de Efraím. 14Y se lanzarán contra la costa de los filisteos a occidente, y juntos saquearán a los hijos de oriente; Edom y Moab les servirán, y los hijos de Ammón les estarán sujetos. 15Y secará Yavé la lengua de mar de Egipto y levantará con fortaleza su mano sobre el río, y herirá sus siete brazos, que podrán pasarse a seco. 16Y abrirá camino a los restos de su pueblo, a los que quedarán de Asur, como lo abrió para Israel el día de su salida de Egipto.
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1 Otra vez, después de describirnos la invasión del asirio y la gloria y poder de éste, semejantes a un soberbio bosque, que, sin embargo, será destruido, lo contrapone al humilde renuevo del tronco de Jesé, sobre quien descansará el espíritu de Yavé y que traerá la paz, no sólo a los restos de Judá, sino a todas las naciones que le buscarán. Este Espíritu se manifestará en formas varias que la Teología llama dones del Espíritu Santo, que se hallan en Cristo de un modo eminente, de otro modo en sus fieles.(Volver a Lectura).
Cántico de liberación
12 1Y aquel día dirás: Yo te alabo, Yavé, porque te irritaste contra mí, pero se aplacó tu cólera, y me has consolado. 2Este es el Dios de mi salvación, en Él confío, y nada temo, porque mi fuerza y mi canto es Yavé, Él ha sido para mí la salud.
3Sacaréis con alegría el agua de las fuentes de la salud, y diréis aquel día: 4Alabad a Yavé, cantad a su nombre, pregonad sus obras en medio de los pueblos, proclamad que su nombre es sublime. 5Cantad a Yavé, que hace cosas grandes, que lo sepa la tierra toda. 6Cantad, jubilad, moradores de Sión, porque grande es en medio de vosotros el Santo de Israel.
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Oráculo contra Babilonia
13 1Oráculo sobre Babilonia, que vió Isaías, hijo de Amós.
2Alzad bandera sobre lo alto de un monte desnudo, gritadles, hacedles señas con las manos, para que entren por las puertas de los príncipes. 3Yo mando a mi ejército consagrado para la guerra, y llamo a mis valientes para ejecutar mi ira, a los que triunfan para mi gloria. 4Murmullo de muchedumbres en los montes, ruido de muchas gentes, de reinos, de gentes reunidas. Yavé Sebaot revista al ejército que va a combatir. 5Viene de tierra lejana, de los confines de los cielos, Yavé, con los instrumentos de su furor, para asolar la tierra toda.
6Lamentaos, que se acerca el día de Yavé, que vendrá como azote del Todopoderoso, 7y desfallecerán todos los brazos, y se helarán todos los corazones de los hombres. 8Se llenarán de terror y de angustia, y de dolor se retorcerán como parturienta. Se mirarán con estupor unos a otros, y se encenderán en llama sus rostros.
9Lamentaos, porque se acerca el día de Yavé, y cruel, con cólera y furor ardiente, para hacer de la tierra un desierto, y exterminar a los pecadores. 10Las estrellas del cielo y sus luceros no darán su luz, y el sol se oscurecerá en naciendo, y la luna no hará brillar su luz.
11Yo castigaré al mundo por sus crímenes, y a los malvados por sus iniquidades. Yo haré cesar la insolencia de los soberbios, y abatiré la altivez de los opresores. 12Yo haré que sean los nombres más escasos que el oro fino, más que el oro de Ofir. 13Yo haré estremecer a los cielos, y temblará la tierra en su lugar, ante la indignación de Yavé Sebaot, el día del furor de su ira.
14Entonces, como cierva asustada, como ovejas sin pastor, se irá cada uno a su pueblo, huirá cada uno a su tierra. 15Cuantos fueren habidos serán degollados, cuantos fueren cogidos caerán a la espada. 16Sus hijos serán estrellados a sus ojos, sus casas incendiadas, sus mujeres violadas. 17Yo despertaré contra ellos a los medos, que no se cuidan de la plata ni codician el oro. 18Y los arcos... aplastarán a los mancebos, y no harán gracia al fruto del vientre, ni tendrán sus ojos piedad de los niños. 19Entonces Babilonia, la flor de los reinos, ornamento de la soberbia de los caldeos, será como Sodoma y Gomorra, las que destruyó Dios. 20No volverá ya jamás a ser habitada ni poblada en los siglos venideros. No alzará allí el árabe su tienda, ni se apacentarán allí ganados. 21Morarán allí las fieras, y los búhos llenarán sus casas. Habitarán allí los avestruces, y harán allí los sátiros sus danzas. 22En sus palacios aullarán los chacales, y los lobos en sus casas de recreo. Está para llegar su tiempo, no se alargarán mucho sus días.
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1 Este oráculo contra Babilonia es un modelo de los discursos contra las naciones. La justicia de Yavé a todos alcanza. Las naciones poderosas son instrumento de su cólera; pero como al obrar se dejan llevar de su orgullo, habrán de caer bajo la justicia divina. Dios lo anuncia para consuelo de los oprimidos.(Volver a Lectura).
Promesa de liberación, y canto triunfal
14 1Yavé se apiadará de Jacob, todavía escogerá a Israel, y los establecerá en su tierra. A ellos se unirán extranjeros, se unirán a la casa de Jacob. 2Las tomarán los pueblos, y los llevarán a su lugar, y la casa de Israel los tendrá por siervos y siervas en la tierra de Yavé. Cautivarán a los que los habían cautivado, y dominarán a los que los dominaron. 3Entonces, el día en que Yavé te dará el reposo de tus fatigas, de tus penas y de la dura servidumbre a que estuviste sometido, 4cantarás este canto contra el rey de Babilonia, y dirás:
¿Cómo se acabó el opresor, y pasó la vejación? 5Rompió Yavé la vara de los impíos, el cetro de los tiranos. 6El que castigaba a los pueblos con furor, sin cansarse de fustigar, el que en su cólera subyugaba a las naciones bajo un yugo cruel. 7Toda la tierra está en paz, toda en reposo y en cantos de alegría. 8Hasta los cipreses se alegraron de tu ruina, con los cedros del Líbano. Desde que tú quedaste inmóvil nadie sube ya a abatirnos. 9El sepulcro mismo se conmueve en sus profundidades, para salir a recibirte, y despierta a las sombras de los grandes de la tierra, y hace dejar sus tronos a todos los reyes del orbe.
10Y todos a voces te dicen: ¿También tú, también tú te debilitaste como nosotros, y has venido a ser uno de tantos? 11Ha bajado al sepulcro tu gloria al son de arpas; los gusanos serán tu lecho, y gusanos serán tu cobertura. 12¿Cómo caíste, del cielo, lucero brillante, hijo de la aurora? Echado por tierra el dominador de las naciones. 13Tú, que decías en tu corazón: Subiré a los cielos; en lo alto, sobre las estrellas de Dios, elevaré mi trono. Me instalaré en el monte santo, en las profundidades del aquilón. 14Subiré sobre la cumbre de las nubes y seré igual al Altísimo. 15Al sepulcro es a donde has bajado, a las profundidades del abismo.
16Para verte mejor, se detienen y te contemplan, diciéndose: ¿Es éste el que hacía temblar a la tierra, el que trastornaba los reinos, 17el que hacía del mundo un desierto, devastaba las ciudades y no liberaba a sus cautivos?
18Todos los reyes de las naciones reposan con honor, cada uno en su morada; 19pero tú has sido arrojado a tu sepulcro, como un vil tronco, como un despojo de muerto a la espada, que se tira en un montón de piedras, como cadáver que se pisotea con los pies. 20Tú no tendrás con ellos sepultura, porque mataste a tu pueblo. No se hablará ya jamásde la raza del impío.
21Aparejaos para la matanza de los hijos, por la impiedad del padre. No se levanten para conquistar la tierra y llenar el mundo de ruinas. 22Yo me alzaré contra ellos, dice Yavé Sebaot, yo aniquilaré a Babilonia, y raeré su nombre y sus restos, su raza y su germen, dice Yavé. 23Yo la haré hura de erizos y fangosa charca, y la barreré con la escoba de la destrucción, dice Yavé Sebaot.
Oráculo contra Asíria
24Yavé Sebaot lo ha jurado, diciendo: Sí, lo que yo he decidido llegará, lo que yo he resuelto se cumplirá. 25Yo romperé al asirio en mi tierra, y se les quitará de encima su yugo, y arrojarán su carga de sobre sus espaldas, 26he ahí la resolución tomada contra toda la Asíria, he ahí la mano tendida contra todos los pueblos. 27Yavé Sebaot ha tomado esta resolución, ¿quién se le opondrá? Tendida está su mano, ¿quién la apartará?
Oráculo contra la Filistea
28El año de la muerte del rey Ajaz se dió este oráculo: 29No te alegres tú, Filistea toda, por haberse roto la vara que te hería, porque de la raza de la serpiente nacerá un basilisco, y su fruto será un dragón volador. 30Los hijos de los pobres se apacentarán en mis pastos, y los humildes dormirán seguros. Yo haré morir de hambre a tu raza, y destruiré lo que de ti queda. 31Gime, ¡oh puerta! grita, ¡oh ciudad!, cae desfallecida la Filistea toda. Viene del aquilón una humareda, viene el enemigo en apretados haces, 32¿y qué se responderá a los mensajeros de las naciones? Yavé fundó a Sión, y a ella se acogerán los desvalidos de su pueblo.
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Oráculo contra Moab
15 1Oráculo sobre Moab.
Ved, atacado de noche, Ar-Moab está en ruinas; atacado durante la noche, está en ruinas Quir-Moab. 2La gente de Dibón ha subido a los altos para llorar, y Moab se lamenta por Nebo y por Madaba. Todas las cabezas están rasuradas, todas las barbas afeitadas. 3Salen por las calles vestidos de saco, por los terrados, por las plazas; todos se lamentan, todos lloran.
4Hesebón y Eleale lanzan gritos, cuyos ecos se oyen hasta Jahas. Moab siente desfallecer sus riñones, y su alma desmaya. 5Salen gritos del corazón de Moab, sus huidos llegan a Segor, a Eglat-Silisiya. Suben llorando la cuesta de Luhit, van dando gritos de angustia por el camino de Horonaim.
6Se han secado las aguas de Nimzim, se ha secado el heno, se ha marchitado la hierba, todo verdor ha desaparecido. 7Llévense sus bienes y sus provisiones al otro lado del torrente de los sauces. 8El llanto rodea las fronteras de Moab, los lamentos llegan hasta Eglaim, y hasta Beer-Eliza los alaridos. 9Porque las aguas de Dimón están llenas de sangre, y todavía mandaré sobre Dimón nuevos males. Un león para los escapados de Moab, y para los sobrevivientes de la tierra.
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